De este amor recién soñado,
que ahora velo en silencio
en tu regazo, ansioso de dormir para siempre
entre tus brazos un profundo sueño
del que sea imposible despertarnos
y que soñamos entregados el uno
a la otra con los ojos
abiertos, besándonos sin darnos
por vencidos, para no desvelarnos
y que nunca nos separe la vigilia
insomne de los días que nos deja
huérfanos de abrazos y que devuelve
la tajante soledad a nuestros cuerpos.