lunes, 13 de julio de 2015

KRAHE, GENIO Y FIGURA

Tu lírico cadáver comparece
al duelo al que la muerte lo ha invitado,
al trance inoportuno, inesperado
y póstumo rigor que te acontece.

Irreverente yaces. Nos parece
mentira tu silencio encadenado
a las sombras, tu cuerpo extrañado 
de su voz que de súbito enmudece. 

Rebelde se revela tu hidalguía
de loco de cuerdísima locura:
maestro de la santa paganía.

Juglar de la justicia y la hermosura,
poeta de canalla poesía,
Quijote de tristísima figura.

miércoles, 24 de junio de 2015

DEUCALIÓN EN LA CIUDAD DE LA LLUVIA

En la ciudad de la lluvia sigue lloviendo con desgana, con una fatiga
de siglos que enmohece las estatuas, herrumbra
las palomas y ahoga el tañido de las campanas que doblan
a difunto bajo el agua.
Una luna fractal poliniza la noche y cae como
el hollín sobre los cuerpos que flotan en el paisaje
sin ritmo, con una prisa amortiguada súbitamente por
la muerte, con gravedad de ballet
cósmico, afanados en insólitos quehaceres
cuando el diluvio les sorprende de repente, como
contestar un whatsapp, maldecir el
atasco, consultar el tiempo para el fin
de semana en el periódico, deshacer la
maleta, dar un portazo.
En la puerta del tugurio, Deucalíon
apoyado en una farola, oculta la mirada bajo el ala
del sombrero, apurando con dos dedos la calada de un cigarro
que ilumina de madrugada la socarrona sonrisa
de sus labios.


lunes, 22 de junio de 2015

ECOPOEMA

Las flores son las últimas lágrimas

que llorará la Tierra.

FIAT LUX

Milagro de la luz, la transparencia
de estos haces de sol recién nacidos,
líquida piel del aire, encendidos
cielos de cristalina reincidencia.

Alturas en ardiente trascendencia
inflaman horizontes resurgidos
de las sombras, crepúsculos hundidos
que recobran al alba la consciencia.

Ferviente evangelista de la aurora,
fanático cruzado de esta guerra,
contemplo este paisaje que enamora.

La noche se descarna y se destierra
y amanece por fin con cegadora
claridad de una lágrima en la tierra.

domingo, 24 de mayo de 2015

NANA INSOMNE

                                                                   A Igone.



De este amor recién soñado,
que ahora velo en silencio 
en tu regazo, ansioso de dormir para siempre
entre tus brazos un profundo sueño
del que sea imposible despertarnos 
y que soñamos entregados el uno
a la otra con los ojos 
abiertos, besándonos sin darnos
por vencidos, para no desvelarnos
y que nunca nos separe la vigilia
insomne de los días que nos deja
huérfanos de abrazos y que devuelve
la tajante soledad a nuestros cuerpos.