martes, 9 de mayo de 2017

HOMBRE DESHABITADO

Íntimo prisionero de mí mismo
mi más certero error, mi carcelero,
deshabitado por dentro, con el alma a la intemperie
como una casa abandonada a las afueras del pueblo,
con las ventanas de los ojos desgoznadas
y los vidrios rotos a pedradas,
con el viento ensalibándome de frío
los huesos, arañando las cortinas
y devastando las habitaciones,
con las venas leñosas levantando la tarima
carcomida de la piel y las ratas royéndome
la ilusión por todos los rincones del cuerpo
en ruinas. Desde que me deshabitaron,
deambulo por los pasillos,
soñando sueños ajenos
y alimentando apócrifas
emociones.
Si alguna vez llamáis,
la soledad os abrirá
la puerta.