jueves, 22 de junio de 2017

VALS PARA BAILAR ABRAZADO A UNO MISMO

Me gusta pasear mi soledad
por el barrio y hacer vida social
de anacoreta clandestino.
Me gusta verla alegre caminar
despreocupada de mi mano
entre el gentío.
Mi solitaria soledad que se ríe
frívola en un círculo de amigos
rodeando mi hombro con
su brazo, tan íntima y familiar
que adivina lo que pienso
con solo mirarnos.
Mi soledad, animal de costumbres
y rutinas, ha tomado el habito de caminar
mis mismos pasos, de ir como yo de bar
en bar, de pegarse a mi piel, a mis huesos
y a mi voz como una música nostálgica
que me circunda y me perfuma,
como un aura de inadvertible tristeza
que siempre me acompaña,
esté con quien esté, haga lo que
haga y vaya donde vaya.
De natural incondicional y entusiasta,
yo no me despego nunca de su
lado
como un perro
de su amo.