rompiendo sus espumas contra el día,
olas de aire salino en la sombría
playa del cielo turbia y soñolienta.
Sobre el mar alborea y transparenta
su cristalina piel de anatomía
líquida y sin fronteras, su alma fría
que sueña en sus abismos la tormenta.
Pasos que el caminar desasosiega
y huellas que en la arena desesperan
en este amanecer que se demora.
Es la helada mañana que congrega
a los errantes náufragos que esperan
un viejo pecio hundido hacia la aurora.
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