espejos,
las miradas que quedaron absortas
en su líquida memoria.
Nos invocan en silencio
como desde un cielo
amordazado.
Desde su agua detenida
en el tiempo
nos recuerdan,
y lloran lágrimas heladas
como cisnes de hielo que resbalan
por el vidrio sin consuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario