Tus manos me moldean
como el agua moldea
el canto de los ríos.
Corren las lenguas encendidas
por los cauces de tu cuerpo
incendiando las heridas
de las orillas.
A tu tacto, el fuego
se me remansa
en las pupilas.
Soy de barro y ardo
en el torno de tus piernas.
Nazco cada día de tus muslos
de alfarera.
Solo tú puedes darle
forma a mi materia,
ponerle nombre a mi voz,
y hacer que brote la luz
de estas tinieblas.
como el agua moldea
el canto de los ríos.
Corren las lenguas encendidas
por los cauces de tu cuerpo
incendiando las heridas
de las orillas.
A tu tacto, el fuego
se me remansa
en las pupilas.
Soy de barro y ardo
en el torno de tus piernas.
Nazco cada día de tus muslos
de alfarera.
Solo tú puedes darle
forma a mi materia,
ponerle nombre a mi voz,
y hacer que brote la luz
de estas tinieblas.
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