He dejado que el tiempo
me circunde como una enredadera
de daños. Hasta aquí hemos
llegado. Hasta aquí nos ha traído
este cuerpo enemigo que nos declara
vencidos y que reclama
sus heridas.
A la orilla de este mar
de íntimas renuncias, nos han traído
estos pasos de humo.
Hoy he rendido la sangre y te la ofrendo
para que la sepultes en el aire.
Ocurra lo que ocurra me resucitarán
tus manos.
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