retornan de mar adentro y regurgitan el alba sobre las sábanas
de hilo bostezan al aire lamparones de crepúsculo se arañan
las espaldas de mármol se esculpen a mordiscos antes
de volverse a masticar la escarnecida carne de manzana
de los cuerpos porque al fin y al cabo también son animales
de costumbres y no pueden sustraerse al sacrificio de saberse
vivos aunque a ella mucho más sensible a lo efímero le irrite mucho
oírte decir que la poesía no es más que una caja de música en la que gira
una bailarina con muletas un joyero de ruiseñores disecados
un alfiletero para coserse la lengua a la solapa
Las caricias a partir de entonces adquieren naturaleza inestable
y se volatilizan casi al borde de la desesperanza
como la yesca de la piel para dos pirómanos confesos,
en ese preciso instante los abrazos termonucleares provocan la fusión
de los átomos de deseo enriquecido en el núcleo de las células
y llegados a este punto ya no hay vuelta atrás el pan sagrado
de las lenguas y el cáliz de los labios será la eucaristía
que consagre vuestras uncidas sangres
ahora que in nomine patris et filii
et spiritus sancti os absuelvo de todos vuestros pecados ahora
que os besáis en las sienes castos como niños al acostarse apresuraos
a libaros mutuamente la luz que se os remansa en los ojos antes
de que os sobresalte el ruido del granizo en los cristales
antes de que la helada os siembre en el pecho su primera
cosecha de corazones a principios de diciembre
Podéis ir en paz.
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