lunes, 17 de febrero de 2014

BOSQUEJO A CARBONCILLO

                                       A mi madre, que me dio su voz
                                       para que yo cantara.

Como un golpe de viento en los tejados,
desangelado vuelo de gorriones
sobre un cielo de grises nubarrones,
regresan mis recuerdos deshojados.

Detrás la catedral apunta al cielo
como un dedo que a Dios le recrimina
la lluvia de incesante disciplina
y el frío, y los charcos en el suelo.

Veo llover detrás de los cristales
desde la vieja casa de mi abuela
y la imaginación se me desvela
en sus ensoñaciones cardinales.

Mi abuelo, ya difunto, me observa
desde un daguerrotipo en blanco y negro,
vestigio de la estirpe en que me integro
y de lo que el futuro me reserva.

De su mano, otro niño en pantalones
cortos me mira muy desconcertado;
no sabe aún que me ha engendrado
ni que son de humo nuestros corazones.

El resto ya es tiempo consumado.
La vida que pasó sin darnos cuenta
y esta memoria triste y cenicienta
de la niñez que no ha cauterizado.



1 comentario:

  1. "Retazos imprecisos de una historia...". Bocetos de paisajes externos e internos, habitantes y emociones... Apropiadamente propio, apenas dibujado pese al trazado, borrosamente nítido.

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